Cuento
del Subcomandante Marcos para los niños y niñas de Guadalupe Tepeyac, Chiapas, México
en el Exilio.
PARTE 3 |
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III.
Luzbel calló por
un momento y yo aproveché para garabatear algunas letras. Y es que, no se crean, yo
también me sorprendí. Tanto que, inmediatamente, le escribí a don Eduardo Galeano unas
líneas, para que cuente esto en alguno de sus libros:
"Fecha:
inicios del tercer milenio.
Don Galeano:
En el México
neoliberal de principios del siglo XXI, los niños zapatistas son tan pobres que no
alcanzan ángel de la guarda. En su lugar llevan consigo un diablo, un diablito de la
guarda.
En las noches de
tormenta en las montañas del sureste mexicano, los niños rezan: "Diablito de la
Guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día", y así les va...
Vale. Salud y nada
de mate.
El Sup."
(fin de la
carta a Galeano).
Bueno, no
desquiciaré a los jefes de redacción con más puntuaciones dialogales, así que les
cuento de un jalón lo que le apenaba a este "diablo de la guarda". |
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