La Estación espacial rusa MIR será precipitada al Océano
Pacífico, luego de permanecer en órbita durante 15 años.
Para ello, los científicos han calculado hacerlo descender en algún lugar del mar entre
Nueva Zelanda y Chile, ya que el artefacto de 135 toneladas, se fragmentará a su entrada
en la atmósfera terrestre. Pero algunos fragmentos, del tamaño de un auto compacto,
pueden caer con una velocidad de 17 mil 500 millas por hora.
En estos momentos, la MIR cae lentamente hacia la Tierra y se espera que su impacto final
ocurra entre el 23 y 25 de marzo.
Los científicos tuvieron que instalar , hace unas semanas, motores adicionales a la
estación espacial para lograr un descenso controlado, ya que existía el riesgo de que se
precipitara sobre algún lugar en tierra firme.
La reentrada de la MIR a la atmósfera simulará a la de un meteorito, y las pequeñas
piezas iluminarán brevemente el cielo nocturno.
Para vigilar el descenso, los rusos, así como varios aficionados a los eventos
científicos, se trasladaron a las islas Fiji, ubicadas en el Pacífico, para observar el
espectáculo.
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