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Los delfines son capaces de aprender silbidos distintivos y asignarlos a miembros
específicos de un grupo, es decir, se ponen nombres y se llaman a distancias de hasta 580
metros, de acuerdo con un estudio realizado por científicos del Instituto Oceanográfico
Woods Hole de Massachusetts.
En un artículo publicado en la revista Science, el biólogo marino Vincent Janik
explica que los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus) usan los silbidos
aprendidos durante las reuniones en las que interactúan, y tienen respuestas
individualizadas a silbidos de un congénere, en una señal clara de respuesta a otro
individuo, al cual también identifican. |